frío y chocolate

Hoy siento un frio que se me cuela por todos los poros de mi cuerpo y que no sé muy bien como y quién lo podría acallar, creo que hoy nadie me espera en casa para darme el calor que hoy necesito. Lo supliré con un buen vaso de chocolate caliente, una manta y mi sofá...Una siesta bien arropada y un sueño, da igual quién sea el protagonista del sueño. Lo importante es soñar y estar caliente debajo de las mantas olvidando el frio de la calle y esperando que mis petetes entren en calor por ellos mismos...quién tuviera aunque sea un gato que diese calor... Hay días que se echa más de menos a quienes por costumbre ya echamos de menos. Es curioso, pero hay días que son especiales, y uno se siente más solo, más cansado, más somnoliento, con ganas de mimos, sin ganas de aguantar nada, sin querer leer o escribir, sin querer dar explicaciones de como se siente o no, de seguir hablando con alguien hasta las mil y una. Tan sólo sentir un calor a tu vera, un abrazo apretado de esos que te devuelven la energía perdida en el minuto anterior y te recuerdan que la vida merece la pena, que hay que plantarle cara al invierno y darle la bienvenida con guirnaldas de colores...Mientras espero ese abrazo, que tardará en llegar, me conformo con un chocolate caliente.
¿Qué tendrá el chocolate? Es su sabor, su olor, el amargor más dulce jamás inventado, su textura... Demasiadas incógnitas a despejar.
Siento mis petetes como témpanos de hielo a pesar de los gordos calcetines y las botas de piel...y mis manos se contagian de ese frío...
Gominolas!
Hasta mi nariz llega el olor a azúcar y ya pienso en el sabor dulce que dejarán en mi boca una vez las pruebe. Un sabor que hará que vuelva a picar de nuevo. Gominolas, las hay rojas, verdes, azules, redondas, planas, alargadas, con forma de fresa, de corazón, de plátano, de regaliz, de ladrillo... de todas las formas y colores. No importa, sólo queda clavado ese dulce sabor. Son adictivas como el chocolate y también sustitutivas de las alegrías, de las penas, de las ralladas y las no ralladas, de los enfados, de querer escapar o huir pero sin querer irse ni separarse. Ese es el quit de la cuestión...el azúcar y el cacao. Una mágica mezcla que no deja indiferente a nadie.
Muchas veces no se debe buscar el por qué, ni siquiera el cómo y aun menos cuándo. Preguntárselo es perder el tiempo y tirar a la basura las carcajadas, los sentimientos, las buenas vibraciones...escasean y por una vez que se encuentran es imposible de tirarlas, olvidarlas, esconderlas, hacer como que no están. Es una tontería. Están ahí y forman parte de nosotros mismos y de nuestra forma de ser y sentir. ¿Para qué te voy a decir olvidar cuando nadie quiere hacerlo? ¿Para qué te voy a decir que estoy mal si es que no tengo ganas de estarlo? ¿Por qué dejarlo todo atrás cuando ni yo misma quiero?
Mi decisión es no pensar, seguir sintiendo. Zambullirme en nuevos proyectos nuevos ayuda a dejar de pensar y seguir sintiendo. Sí, ese es el lema que voy a seguir pese a todo, pese a las consecuencias, pese a ...
Quizá tenga algún motivo para no hablar, para no decir, para olvidar, para meterme bajo tierra, llorar y suplicar, desfallecer, sentarme y gritar que no quiero seguir el camino...estoy demasiado ocupada para sentarme, para decir que no, para olvidar, para rallarme, para no darme cuenta que las cosas pasan o no, que la amistad dura aunque haya baches, que es imposible odiar cuando no hay un por qué. Lo mejor es no pensar, volver a sentir (sin máscaras, no me gustan), volver a dejarse llevar aunque haya un colchón bajo mis petetes. La distancia no cura nada, se lleva peor.
Un beso.
Al diablo!

Al diablo!! Al diablo con todo!!! con hacer todo bien, con el queda bien, con el acudir a los sitios cuando no apetece, no motiva o simplemente no se quiere! Al diablo con llegar a la hora de los lunnis, con pensar en planes infinitos imposibles de masticar, con querer llegar a donde no se llega, con las inseguridades. Al diablo con dar lo que no se puede, ni se quiere dar, con pararse a pensar, con cruzar siempre en verde, con ser exigente (más de lo esperado) con uno mismo y con los demás. Al diablo ya con poner buena cara cuando se tiene un día malo, con querer a quien realmente no quieres. Al diablo con evitar reirme o sonreir, con hacer muecas cuando lo que realmente quieres hacer el payaso, bailar, reir a carcajada limpia, estallar de risa, brincar, saltar o ponerse el mundo por montera!
He decidido parame sólo a sentir y no a pensar!
Qué me importa que me llamen loca, que me lo sigan llamando, para quienes me lo llamen tengo los oídos taponados y no oigo nada, sólo un ruido ensordecedor. Tanto que ya ni oigo ese ruido infernal que antes me martilleaba la cabeza de vez en cuando. Al diablo con llamar cuando no apetece, con beber cuando no tienes sed, con salir cuando lo que quieres es entrar.
Me calzaré un zapato rojo y otro negro y bailaré bajo la lluvia...importándome un comino q me miren y me llamen loca. Que sigan llamándome!
Para tí, mi pequeña Natalí!
Aprender sin maestro

Hace ya un año que decidí zambullirme en la jungla. Son ya 12 meses en los que el Cielo me tiene sometida a sus pies, sin apenas pedirle explicación alguna para sucumbir a sus encantos. Desde ese momento comprendí que la máxima protagonista de mi película no era otra que yo, que nadie me podría robar el protagonismo, a pesar de que sé que nadie sueña conmigo. Aprendí a saborear cada bocao de la vida como si fuera el último, como si se fuera acabar el mundo en ese instante. Me invadió una calma y una tranquilidad que eran totalmente desconocidas para mí. Ofrezco siempre que se me pide, y me cuesta (más que antes) dar cuando nadie lo pide. Valoré a dar cuando fuera necesario, a no derrochar cuando no hace falta, a guardar para tiempos peores o faltos de mimos, pero al mismo tiempo acepté sentir cuando sintiese de verdad, cuando palpita, dejando que todo fluya. Aprendí que las cosas de palacio van mejor cuando van despacio y llevan su curso, que nada, absolutamente nada debe de ser forzado, que los sentimientos no se compran, no se venden ni se guardan ni se escoden. Que las palabras se las lleva el viento y que lo que importa son los gestos, las llamadas, las caricias, los mensajes. Que los propósitos no sirven si no se llevan a cabo y las promesas se rompen antes de cumplirlas. Que la multitud anula y la individualidad empapa. Que el mañana apenas existe y que el sur o el levante siempre me espera. Del sur me llevo la arena, la sal en mi piel, el atardecer, la calma y el sosiego. Dejo atrás lo que no me arranca una sonrisa, lo que me desespera, la espera, el querer y no poder. He aprendido que hay que olvidar las piedras, echarlas fuera de tu camino, deshacerse de ellas. Las piedras son "aquellas cosas" que no aportan nada positivo, que intoxican, que dejan un sabor amargo en la boca...esas hay que olvidarlas y no pensar en ellas jamás. La tranquilidad se adueña más de mí y me ayuda a observar, a tratar las cosas con filosofía de la botella llena, a llevar como lema "comerse el mundo a bocaos", a dejarme llevar, a no someterme a mis instintos primarios y repemtinos, a tomar distancia cuando me es necesario, a escribir, a desconectar, a no seguir juegos a los que no he pedido jugar y que a pesar de la insistencia me resisto con uñas y dientes a no jugar, a no ceder, a "querer ser justa" conmigo y con quien tengo al lado, a ser más egoísta, a escribir.
A intentar que siga encendida esa llama...
tres que se parecen son iguales
Se dice que es más fuerte aquello que nos une que lo que nos separa, o eso al menos ha dicho siempre la historia. Sin embargo, echando la vista atrás, la Humanidad siempre ha luchado y ha emprendido guerras por aquello que nos separa. Es curioso. Parense a pensar, señores, aunque sea un minuto y descubrirán que la humanidad entera se ha mantenido en pie de guerra haciendo correr rios de sangre por imposiciones, por diferencias, por desigualdades...La religión, es una de esas razones por las cuales los hombres han sido capaces de matar en nombre de Dios ¿qué dios exigiría tal barbarie? ¿quién osaría a sentirse tan importante como para imponer su doctrina como la única verdad existente en la tierra? ¿quién? ¿alguien tiene la respuesta? pues no la hallo. La fe nunca puede basarse en los fundamentalismos, me da igual del tipo que éste sea, bien religios, terrorista o cualquier otro. El único resultado posible es muerte, desolación, soledad, miseria, barbaire, y siempre los mismos muertos; inocentes sin saber por qué mueren. Práctiocamente todas y cada una de las religiones afirman que todos los hombres son hermanos, a quienes hay que respetarles, pero ¿amar sobre todas las cosas? ¿perdonar? ¿dónde queda todo eso cuando empieza la guerra por "salvar" la única verdad vista ante sus ojos? Cristianos, judíos, musulmanes... todos hombres, todos creyentes, y todos perpetrados en el pensamiento de un único dios. ¿Nadie va a quitar esa losa que pesa? ¿Nadie va a quitar la razón a nadie? ¿Nadie va a decir de una vez por todas que todos y a la vez ninguno tiene razón? ¿Nadie va a gritar que da igual creer en Dios o Alá, que todo viene de una misma base? ¿quién cree que ningún dios se va atrever a imponer una justicia, unas muertes, una religión, un terrorismo que es pagado por inocentes?
Tan sólo echar la vista atrás... el hombre es capaz de inventar cualquier excusa para enfrentarse a sus semejantes pensando en lo que nos hace diferentes y olvidando por completo lo que nos hace iguales.
Escri-viviente...volviendo a escribir
A veces el amor sobrepasa fronteras y hace que la distancia sea mínima, y casi sea inexistente..., se esfume. Él tocaba palmas. Ella la miró, se quedó embelesada mirándole sus ojos negros...Él la miró y tan sólo una sonrisa, una mirada le hizo cambiar la vida. Eligieron Estambul para vivir su historia, su vida.
La mató, la acuchilló hasta la saciedad por haberse fijado en un hombre...No podía aguantar que ella tras el burka mirase a un hombre. Le daba igual que hombre fuese, estudios, dote económica, apellido... le daba igual. no podía aguantar que ella mirase al género masculino. La mató porque fue incapaz de soportar los rumores que le hacían no dormir por la noche...La mató porque no estaba dispuesto a tener que defender su honor de nuevo...La mató para matar su propia rabia.
Contigo aprendí a que una sonrisa cuesta muy poco y vale millones.
Contigo aprendí a ver la vida del lado por donde no está quemada.
Contigo aprendí a ir más allá, a no conformarme con lo que me dan.
Contigo aprendí a ver lo positivo, a darle la vuelta a la tortilla.
Contigo aprendí a ver la botella medio llena y no medio vacía.
Contigo aprendí a que no vale la pena enfadarse, porque cuesta más enfadarse y desenfadarse que sonreír.
Contigo aprendí a desenfadarme, a ver las cosas con tranquilidad, con calma y sosiego.
Contigo aprendí a reír a carcajada limpia e irme a la cama con agujetas en la tripa de tanto reír.
Contigo aprendí a saber que la felicidad no tiene precio, y que se basa en pequeños (a veces diminutos) detalles y que cabe en la palma de la mano.
Peter Pan me enseñó a disfrutar como una niña de la vida, de las historias, de los caramelos, de tocar el cielo con mis pequeñas manos. Me enseñó a crearme mi propio espacio, mi propio mundo, a ser mi propio Willy Fog, a viajar al centro de la tierra como Verne, mi propio vocabulario, mi propio acento (aragonés mezclado con madrileño y con andalú). Mi Peter Pan me enseñó a ver la vida como un teatro en el que cada uno tenemos un papel (o varios) según las circunstancias o las personas. Campanilla me enseñó a volar, a deshacerme de las arañas, de las cucarachas, de darles la vuelta (y comérmelas). Serrano me canta al oído me hace olvidar de los malos humos. Amaral saca de mí lo mejor…mis ganas de seguir. Los recuerdos acentúan aun más como soy. MaryFé de Triana me hace ser como soy. El cocido lleno de garbanzos me hacen reír hasta la saciedad olvidándome absolutamente de todo. El agua y sus olas me transforman en una pequeña sirena que surca mares. MadriZ me da la libertad que siempre quise, me hace esconderme y hacer el payaso cuando menos te lo esperas. El juez me enseñó a ser justa, a equilibrar (o por lo menos a intentarlo). Quizás entre todos me hayan enseñado a ser como soy…
La vida es demasiado corta como para malgastarla! Carpe Diem!
quiero ser reina del reino

Leía en el metro, el libro la absorbía por momentos, creía estar viviendo esa historia, de estar en medio de la nada. El metro seguía adelantando; Avda de América, República Argentina...se abstrayó, se pasó de parada...sólo levantó la cabeza cuando una mujer se sentó a su lado con un niño ya casi mayor que buscaba rabioso e inquieto el pecho de su madre. Es algo natural, pensó la lectora, y sonrió. Pensó en la importancia del vínculo entre madre e hijo, tan sólo por el contacto de sus pieles...cambia de posición al niño y éste busca, le levanta la camisa a su madre y me mira como diciendo "es sólo mío, y no lo pienso compartir"... yo le sonrío, y vuelvo a leer, a buscar y buscar ese secreto que me aguarda al final...leo y leo y a pesar del ruido, del niño y de la mujer que habla con su marido de los horarios de la guardería, yo leo y me introduzco en ese mundo de la Reina del Sur...algún día quisiera ser una de ellas. De las reinas de los reinos, o de los Imperios, pero Reina. El niño sigue succionando, el metro avanzando, y yo leyendo... Algunas historias te conmueven y otras...más...
silencio
Si se callase el ruido podríamos escuhar el corazón de la Zona Cero, que late en cualquier rincón del mundo y que nadie oye, nadie escucha, pero que tampoco quiere escuchar. La Zona Cero muere lentamente, grita para que sea salvada, para ver si algún dios escucha pero nadie parece sentir su latido... pero está ahi, sufriendo y latiendo con fuerza y gritando desesperadamente que la salven, que alguien haga algo, que rece por ella, o que le parta ya de una vez el corazón, pero que alguien haga algo... Nadie se entera de su latido, los medios de comuncación no llegan a ella, y los habitantes del primer mundo...se olvidan, no sienten ni padecen salvo por las imágenes que de vez en cuando salen por la televisión... ella (la tv) la que mantiene a salvo del dolor a quienes habitamos el primer mundo, es ella quien nos ciega o nos quita la venda sólo cuando ella quiere, sólo cuando interesa, sólo cuando lo considera pertinente...sólo cuando alguien pulsa el botón y entonces se enciende la bombilla de "on air". Sólo en ese momento se muestra el horror, la desesperación, la guerra, los niños con vientres hinchados y mocos colgando, madres llorando e implorando a su dios que su hijo resucite, niños con armas sin saber a que o a quien se enfrenta, hombres cantando a su dios e inmolándose por un fanatismo religioso que a los occidentales se nos escapa de las manos, mujeres sin dientes que sonrien bajo un vurka y que miran el mundo a través de él; difuso, oculto, lejano...Todo parece lejano, pero la Zona Cero vive bajo nuestros pies, en los niños que juegan en la calle y no entienden este mundo loco que se derrite bajo el asfalto.
romper
Ella sigue probándose vestidos para irse a una fiesta de gala. Él la mira, le parece tener el mayor tesoro de este mundo en sus manos...siempre tiene la sensación de que se le escapa, de que no es del todo suya. Cada vez que suena el teléfono teme que sea otro ser que le atraiga más, que no pueda resistirse (como él) a su cautivadora sonrisa. Al oir el timbre de la puerta iría corriendo a cerrarla y gritarle al mundo entero; es mía, es mía y de nadie más!Si se rompiera, sólo piensa en que si el mundo los pillara juntos, abrazados...
¿y si el mundo se rompiera que harías? ¿a quién acudirías? ¿a quién le darías tu último beso, tu última sonrisa?
Tributo
El mundo está loco de remate, la multitud orgullosa de su nuevo fichaje y yo feliz cual lombriz por haber terminado el famoso proyecto. Otro más a la lista. Un proyecto en el que me embarcado desde el minuto cero, sin remos pero a pasitos pequeños, con obstáculos y piedras pero superándolos, como siempre.
El mundo está rematadamente loco y sigo sentada en mi particular nube con los pies colgando como si se tratara de la antesala del cielo, como si hubiera una extraña fuerza que se empeña en regalarme todos los días una sonrisa. Hay algo en el aire que me hace soñar, ponerme de puntillas y tocar, aunque sólo sea con las yemas de mis pequeños dedos el cielo, o lo que desde aquí abajo parece que es el cielo.
Por hoy, he vuelto a cruzar la meta. Ya no sé en qué posición, sólo sé que lo he vuelto a lograr. No sé si tendré aplausos, ya no me interesan. Ahora no. El orgullo se lleva por dentro… o eso he pensado siempre. Hoy se acaba para mí una época, y empieza otra. Ahora es momento de empezar a disfrutar de lleno de las calles, los conciertos, el teatro, las juergas, los garbansos, los atardeceres, de Malasaña, Chueca, Huertas o donde sea…es hora de empezar a disfrutar de Madrid. Ayer fue la fecha del parto y la que marcó el final de las prisas por acabar, del querer abandonar y no poder por estar obligada a seguir…, de secuestro CSI, y empieza la etapa de secuestro cervecero…
Son ya 9 meses de vida, de un mundo que se me antoja muy mío, muy cercano…pasear por Madrid es como estar en casa con bata y zapatillas…sus calles encierran mil y un secreto, olores, sabores, tactos… que poco a poco voy descubriendo con manos y miradas nuevas, y todo porque vosotros estáis ahí. Lo único que no cambia eres tú, si esa voz que me anima, que me contagia, que me echa de menos (tqplus ma), o tú (el niño de mis ojos-tato tq un mundo entero-) al que echo de menos y que me hace partícipe de su mundo a pesar de la distancia, o tú que me invitas a pasear por la playa, que me contagia esa alegría tan necesaria como el sol y que me hace reír a carcajada limpia (gracias Pa), o tú que me has salvado más de una vez de una soporífera clase y que sin tí Madrid no habría sido el mismo (mil gracias pitufa poch), o vosotros que me contagiáis de vuestro “asento, ea”, de vuestra honradez y de todo, y que quiero que sigais contagiándome (mil gracias garbansos), al hombre sin rostro que siempre apuesta por mi (aunque sea de lejos), a quienes ayudan a descargarme en las noches de insomnio (Penélope), a aquellos que me han enseñado Madrid tal como es, y que me cuidan como una hermana mayor (gracias missing values), a esa doctora que me diagnostica (Carol te espero aquí el 27). Y también a las malas caras, los momentos de dejar de ser Campanilla, a los enfados...que me han enseñado a darle la importancia necesaria y no más, que me habeis enseñado a ser más yo, y que me cubris con una capa resbaladiza. A todos los que estáis, los que no, los que están en distancia, los que están a mi vera…a todos. Seguiremos quemando Madrid…(Málaga, Jaca, Zaragoza, Jaen… y lo que se nos ponga por delante).
La furia desatada... y la bestia en la jaula

Este mundo está cada vez más loco... y yo, muchas veces, sigo sin entenderlo. La multitud se vuelve loca siguiendo, fotografiando y gritando histérica a un tio que por correr detrás de un balón para meterlo en una porteria cobra mucho más de lo que nadie en su sano juicio ganaría por mucho que trabaje. Una marea de gente que se vuelve loca por hacerse una foto con él (y eso que aun no ha hecho nada ¿cómo será cuando meta un gol?Ahora es la pura euforia, pero mañana si fracasa será el infierno tal que no sabrá como salir de él. Este es uno de los efectos de los medios de comunicación...suben a los altares en momentos gloriosos o te descienden a los infiernos en momentos de crisis. El Gran dios es un niño de apenas 22 años, que no sabe, ni sabrá lo mucho que cuesta llegar a fin de mes, pagar la hipoteca (o alquiler), ahorrar, esforzarse para que se te reconozca el mérito en tu profesión, llorar cuando por mucho que te empeñas no alcanzas el objetivo o desquiciarte porque tan sólo has podido hacer 2 encuestas en 8 horas de calle, lluvia, puertas cerradas y desesperación. Este "niño" pensará que todo absolutamente todo está a la venta, que todo se puede comprar con dinero...hasta la prima que le den por meter más goles...
Me invade una desesperación vital ¿este es el mundo en el que queremos vivir? ¿el que queremos que hereden nuestros hijos? ¿Nadie se da cuenta del declive al que estamos asistiendo? Repito ¿Nadie? Si la vida, la política, el empleo, la crisis, la pobreza, el hambre, la guerra, las injusticias, las desigualdades (me da igual del tipo que sean) movilizaran tanto a la gente como lo hacen los astronómicos fichajes del fútbol (también me da igual el signo o procedencia de los partidos), otro gallo nos cantaría...Por mucho que me lo pregunte no alcanzo a entender el por qué de tal alocamiento y furia desatada por un tipo que corre tras un balón... jamás me aclamaron tanto en mis tiempos de competición (bueno, si tengo que declarar que tuve una fan en el Campeonato de España, que me recordaba que la piragüa se me había caído, mientras que mi brazo hacía fuerza por sujetar la piragüa invisible. Mi estado era catatónico...gracias por tus ánimos, por la recompensa de oir el "tu puedes" cada vez que llegaba a casa tras un duro reto). Y sin embargo, estos tíos son aclamados por la multitud por tocar un mísero balón… los pondría a entrenar en pleno inviernos (da igual que nevase, lloviese, hubiese olas o frío infernal que te salen sabañones en las manos y los pezones se te quedan gélidos hasta el punto que parece que vayan a estallar en pedazos) y después de todo eso…si resistiesen…entonces les pagaría, pero no con dinero
Me fui
Ayer quise soñar contigo, pero al minuto me día cuenta que ya no me acordaba ni de tus ojos, ni de tu voz. Decidí olvidarte e iniciar nuevos caminos con nuevos senderos, no sé si buenos o no, de momentos se me antojan deliciosos.
Muchas veces el camino se tuerce de tal forma que es imposible acordarse del inicio, de por qué te adentraste en él. Llega un momento en el que te olvidas del cómo fue. También te olvidas de las palabras; se las ha llevado el viento... y yo ya no estoy. Me fui para echarte de menos, (o de más). Me fui para no sentirte a mi vera, para estar sola, para empezar un camino, para continuar, para seguir a contracorriente. Me fui para imaginar e inventar un mundo nuevo. Sencillamente me fui...¿me sigues? ¿sigues ahí?
Concedeme...un minuto,al menos
Cóncede dos días para no ser Campanilla. Concédeme dos horas para no ser yo. Concédeme dos minutos para llorar. Concédeme dos segundos para olvidarme de reir. Sólo es hoy, sólo concédemelos hoy. Mañana te prometo que levantaré mi vuelo de nuevo con más ganas, con más risas, con menos llantos, con menos rabia, con un motor que se mueve a propulsión. Tan sólo concédeme que me venga abajo, que piense que no merece la pena. Concédeme ver, hoy, todo gris, sin esos colores que tanto me gustan. Tan sólo concédemelos hoy. Sólo hoy te lo prometo. Nadie está exento de no entenderse, de no entender, de sentirse fuera, de no ser él, de sentir miedo a caer, de llorar para quitar todo el veneno que le quema por dentro y que no sabe expresar de otra manera. Nadie está exento de no saber reaccionar. Ya ves, no soy super-man (woman) y como todos los mortales tengo mis momentos de caer, de ver todo gris...Mi única salvación tu voz, tus besos lanzados a través del teléfono...tú. Gracias por ser como eres, por estar ahi, por ser tú y cuidarme aunque sea a distancia...tqplus
Queda Prohibido...
Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un día sin saber que hacer, tener miedo a tus recuerdos. Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños. Queda prohibido no demostrar tu amor, hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor. Queda prohibido dejar a tus amigos, no intentar comprender lo que vivieron juntos, llamarles solo cuando los necesitas. Queda prohibido no ser tú ante la gente, fingir ante las personas que no te importan, hacerte el gracioso con tal de que te recuerden, olvidar a toda la gente que te quiere. Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo, tener miedo a la vida y a sus compromisos, no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su risa, todo porque sus caminos han dejado de abrazarse, olvidar su pasado y pagarlo con su presente. Queda prohibido no intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen mas que la tuya, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha. Queda prohibido no crear tu historia, no tener un momento para la gente que te necesita, no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita. Queda prohibido no buscar tu felicidad, no vivir tu vida con una actitud positiva, no pensar en que podemos ser mejores, no sentir que sin ti este mundo no sería igual. Queda prohibido , Pablo Neruda. (Parral, 1904 – Santiago de Chile, 1973) Queda prohibido no soñar, no buscar...no alcanzar. Queda prohibido pensar que no se puede, que somos menos que los demás (o que somos mucho más). Queda prohibido no quererse y saberse especial... Dedicado a quienes son especiales.
Buscar

¿Buscar y encontrar o buscar y pasar de largo?
¿Para qué sirve buscar? ¿y encontrar? ¿Alguna vez alguien a encontrado justo lo que buscaba o simplemente se ha conformado con lo que ha encontrado?¿Por qué no existe ese Baúl de los Recuerdos en el cual poder encontrar todo aquello que buscamos?
¿Alguien me puede dar/encontrar/donar/regalar todo aquello que busco?
Quizás el tesoro buscado esté sumergido entre las aguas...o quizás tan sólo bajo los escombros de las calles de MadriZ
Dicen...
Dicen que las cosas que no son leídas no sirven para nada, que deberían ser anuladas, quemadas, cerradas...Eso dicen. No creo para nada en lo que dicen, quienes piensen así es significado de locura mal curada, de puertas cerradas por ellos mismos, de días sin sol y noches en vela. Dicen que lo que no es leído debería ser almacenado en un rincón para que el polvo se pose sobre ello. Da igual quienes lo lean o no, si para aquellos significa algo o no, si les parece bien o no, si se sienten identificados o no, si escriben comentarios o no, dicen...
Dejar de escribir es apagar una pequeña cerilla. A veces hay riesgo de quemarse, de no saber encenderla en el momento adecuado, de que no se apague o no saberla apagar...posiblemente. Siempre, cuando enciendes un faro, hay riesgo de perder, de no encontrar, de no saber, de perderse, de caerse...siempre se corren riesgos.
Dicen que las cosas que no son leídas habría que acabarlas, finiquitarlas, cerrarlas...esos que dicen eso, son los que se olvidan de la mano del escri-viviente, del alivio que siente al sacarlo todo fuera, explayarse y dejarlo escrito ahí. Ésa es la función, no otra. Da igual si lo que se escribe es vivido, imaginado, soñado o pensado por la mano que empuña la tinta. Eso es lo de menos. Lo de más es saberse quitarse el caparazón, dejarlo fuera, sacarlo, olvidarse de algo...escribir. Escribir historias vividas o no, como una forma de gritar al mundo entero que hay una voz que lanza al viento lo que quiere decir, lo que siente, lo que le gustaría sentir, o simplemente una cadena de palabras que le viene a la cabeza (con o sin sentido) pero que le sirve al escri-viviente para recrearse, para crecer, para gritar, para asomarse a un mundo que sólo puede verse desde esta ventana....
Que no se apague esa luz!
De enfermedad: escri-viviente

Escribir. Me han dicho que mi enfermedad no es otra que la de escribir. Ésa es mi mayor adicción. Empecé a sentirla una noche clara de luna y estrellas. Sentí una pulsión, una atracción inevitable de seguir y seguir pulsando las teclas del ordenador formando frases con o sin sentido. Mi diagnóstico me dijeron que era reservado, para no excitarme más, para no contaminarme, me dijeron. Era imposible poder reprimirme ante la tinta del bolígrafo, las líneas de los lapiceros o las teclas del ordenador. Sólo escribir. Era como seguir una llamada, no sé de dónde venía (y viene) esa voz, pero es una voz que me recorre todo el cuerpo y que se apodera de mi mente y mis manos... me enloquecía, me hacía ver frases ahí dónde no las hay, poesía donde tan sólo hay un montón de palabras sin ningún sentido, cuentos en cada uno de mis dedos. Ahora, me han dicho los doctores, que mi pronóstico deja de ser grave y que tan sólo el afán de escribir es una enfermedad que me acompañará hasta el fin de mis días. -"Ten cuidado con las palabras usadas"-, me advirtieron. También me han aconsejado apagar el ordenador por las noches, no acercarme a él, no hacer paseos interminables sola e ir escribiendo una historia en mi cabeza, me han desaconsejado leer, mirar, observar... La médicina que me han dado no es otra que la de escribir...Escribir para olvidarme de escribir, para que no sea una obsesión, para calmar mis sentimientos, mis nervios, mis noches en vela. Escribir para vivir.
Al final me he convertido en una escri-viviente sin cura alguna.
soleando

Ayer decidió quitarse la venda y dejar que sus ojos fueran bañados por el calor del sol... De algo estaba seguro, no quería despertar, no quería abrir sus ojos ante el abismo que se le avecinaba; la vida. No quería tener que dar un paso o retroceder, estaba demasiado cansado y viejo para ello. No quería verse inmerso en una madeja sin final, sin hilo conductor, sin amaneceres en las playas desiertas... quería descansar y al mismo tiempo dormir para olvidarse de todo y pensar que la vida es tan sólo un sueño que merece la pena ser vivido (y ser soñado). No quería estar en venta, dejar que sus manos blancas estuvieran en venta y que un muchacho con cara de bueno lo vendiera... no quería tener de nuevo esa sensación de estar vendido, de tener que mostrarse al mejor postor para que alguien venda toda su fortuna por él. No podía ofrecer nada, absolutamente nada, salvo su cuerpo y su ser. Nada más... el mejor postor fue el diablo, él se vendió... su cuerpo no le aportaba más que disgustos, tinieblas, oscuridad, complejos y problemas. Decidió venderse para olvidarse de sí mismo, para poder ver la luz aunque fuera a cambio de dinero...aun sabiendo que luego no tendría la seguridad de poderla disfrutar...la luz...ésa era su gran autopía, su inferno...lo utópico, lo inalcanzable... su cuerpo sufrió la humillación jamás escrita, fue pasto de las más horrorsas atrocidades que un hombre puede someter a otro, su alma fue condenada a vivir en pecado, en soledad, en tinieblas para siempre... su pecado, querer ver la luz del sol.
La vida no es para los hombres que sucumben ante un vaso de agua, que se ahogan, que dimiten, que miran para otro lado, que sacan el paragüas cuando llueva. Hombres que se amoínan, que se caen del andamio, que miran por encima del hombro. Hombres que se convierten en ogros, que son arrastrados por las marismas, que cierran los ojos para no quedar ciegos, que no dan su brazo a torcer. Hombres que se caen y no se levantan...
La vida está hecha para aquellos hombres que luchan, que reman a pesar de las olas y los obstáculos. Éstos son los hombres que se crecen en las tinieblas, en las sombras, que no se acobardan, que se esconden y andan enseñando el pecho, con la cabeza bien alta y gritando al mundo entero que es posible, que las olas no van a poder con ellos, que la marea no será capaz de arrancarles la vida. Son esos hombres que nunca se cansan de ser peces en el mar y buscar una salida a la superficie, a la luz, y que por mucho que tropiecen se siguen levantando, siguen remando y nadando...Esos son los hombres de verdad, los que no dejan las agallas al lado, los que se inmergen en la vorágine y aunque despeinados salen ilesos... son humildes, nadie les gana a eso, su esfuerzo...ése es su trabajo de cada día.
sol
Sueño contigo y no tengo más remedio que mirar hacia atrás hasta llegar al punto muerto, al punto inicial. Sólo recuerdo unos nerviosos espantosos, un pasear casi deambulando y unos gusanillos que correteaban por mi estómago. Tan sólo fue un sueño, pero mi camino empezó justo en ese momento, en ese punto. Un miedo horroroso a pensar que no sucediera como pensaba y una seguridad, también asombrosa de que el destino, el futuro no me iba a fallar, como lo había hecho meses atrás (aunque sólo fuera un día), no podía hacerlo. Tenía la plena seguridad que ese era mi momento y el mar, es tan sólo para este pequeño pez con ansias de surcar mares lejanos, es un inmenso océano que le invita a surcar mares, a brindar con las olas y seguir nadando hacia la orilla… una orilla, que ya no tiene fango. Sueño contigo y siempre pienso que tus ojos, esos que me hacen sucumbir cada vez que me miran me ofrecen una seguridad que me hace ser mucho más yo. A mis pies un mundo entero por conocer, con bosques lleno de pitufos, de grandes y frondosos árboles, de ogros que serán vencidos…Un mundo que poco a poco me ha ido atrapando y hechizando. Ahora estoy envuelta en su hechizo y me resulta realmente difícil cerrar los ojos ante él y darle la espalda, olvidarlo. Lo ví claro aquel día, ¿te acuerdas? ¿lo supiste con tan sólo mirarme a los ojos? No sé muy bien que fue, el color, el calor, el sabor, el olor...quizá fue todo, quizás nada. No lo sé. Ahora mi mirada es algo más clara. El mar me ha atrapado de tal modo que no consigo entender porque no lo hice antes... quizás era éste el momento y no otro. Quizás, y ahora no lo dude éste era el momento para descubrirlo, conocerte, entenderte y entenderme, suicidarme en un mondo sin fin...suicidarme para borrar muchas huellas que matan y olvidan, suicidarme para olvidar y empezar un nuevo camino, un nuevo recorrido en busca del gran y misterioso tesoro. Quizás ese tesoro no sea otra cosa que yo misma, y quizás sea yo quien lo tenga que encontrar, que reciclar, que conquistar, que dejarme llevar…y que da el privilegio de deshacerme de tus angustias, de tu tristeza, de tu incomprensión, de las piedras, no más piedras, ¡ya no más! Quizás haya sido el mejor camino para descubrirlo y para encontrarlo. Hoy escribo y sólo veo un cielo, que a pesar de la contaminación a mi se me antoja siempre limpio y azul, un cielo que me ofrece su mano, que me hace resucitar ante ti y ante el mundo. Guinardas, violetas, pétalos de rosas, unos ojos misteriosos que no sé si me ven, unas manos que siguen estando ahí, un abrazo que me espera. Una muchedumbre que embulle y que me hace pasar desapercibida, un anonimato que hace desaparecer mis segmentaciones, mis conglomeraciones... y que las convierte en regresión, en factorial, en política, en sol, en un payaso en una esquina que te sonríe, una cara que te resulta familiar y que no te saluda ¿por qué será?, en una calle o dos o tres que no sabes a donde llevan pero que siguen tu mismo camino, tu mismo destino. Unos hombres que custodian la ciudad, que te guiñan el ojo... Un cine, un teatro, nieve, lluvia, frío, una noche inolvidable a tu vera, sol, una casa nueva, una terraza, una caña, una clase infumable, una buena lección, zambullirse, muchedumbre, una alfombra roja, coches y más coches, un olvido (dos y tres), un recuerdo enterrado (dos y tres), una sonrisa (o miles), un abrazo inesperado, un recuerdo que perdurará en el tiempo aunque nosotros no lo hagamos, una llamada también inesperada, un lamento, un día bajo, una mala evaluación, un grupo, una investigación (o dos o tres), un proyecto (o dos o tres), un Peter Pan, una ilusión, una Campanilla, un sueño Madrid.